MAGIA
Plantas mágicas
Plantas mágicas:
En esta página se hace un recorrido por todas las plantas alucinógenas que han sido utilizadas por los habitantes de la Península Ibérica en sus rituales mágicos. Hay plantas para confeccionar pócimas para volar por los aires, para realizar filtros de amor, etc...Como curiosidad en este página se menciona a la taxina, el alcaloide que contiene la savia del tejo y que era utilizado por los antiguos astures en sus ceremonias rituales.
Plantas míticas de la Edad Media: De la misma manera que en la época medieval se creía en el basilisco, los dragones, el unicornio, y otros animales fabulosos, también se tenía por cierta la existencia de especies vegetales como el Árbol del Veneno, el Árbol del Conocimiento, el Árbol de la Vida y la Manzana de Sodoma.
Las hadas y sus plantas favoritas: En las zonas célticas de las Islas Británicas se cree que ciertas plantas tienen propiedades mágicas que derivan de su vinculación con las hadas. Entre ellas están el manzano, el avellano, el hipérico, el roble, etc...
Grimorios medievales
Necronomicón:
Fue compuesto en Siria, en el siglo IX, y con él el brujo era capaz de comunicarse con los espíritus infernales, de los cuales podía obtener un gran poder. Por este motivo fue prohibido por los Papas en la Edad Media.
Clavícula de Salomón: Después del libro de San Cipriano, la Clavícula de Salomón es el segundo grimorio más utilizado en Asturias. Para pactar con los espíritus infernales, era necesario, tras realizar todo el ritual que en páginas anteriores se ha descrito, leer ciertos pasajes de la Clavícula de Salomón. Se cuenta que este libro fue compuesto por Salomón, rey de Israel, el cual se ayudó de él para convocar una gran legión de ángeles y demonios que le construirían el Templo.
Picatrix: El Picatrix es uno de los mayores exponentes de la magia hispanomusulmana. En este tratado, escrito en el siglo XI, se recogen elementos procedentes de la astrología, del ocultismo, de la filosofía y se mencionan todos los animales míticos y sobrenaturales de la España Musulmana.
El mito celta de la creación
Mouros:
Los mouros gallegos son similares a los asturianos. Vivían en los castros donde escondieron grandes tesoros y hoy en día se les ve mucho por las ferias y mercados de la Galicia rural.
Mairi: También llamados gentiles, son los habitantes primitivos de la mitología vasca. Construyeron al igual que los moros los dólmenes y otros monumentos megalíticos. Se cuentan muchas historias en el País Vasco acerca de las relaciones que existían entre los cristianos y los gentiles, es decir, aquéllas comunidades que aún no se habían convertido al cristianismo. Como dato a tener en cuenta se ha de señalar el hecho de que la palabra mairi tiene el mismo origen que moro y mouro: La raíz maur*.
Libro de las Invasiones de Irlanda: En este libro se narran todas aquéllas invasiones que sufrió la Isla de Irlanda antes de ser ocupada definitivamente por sus actuales habitantes, los gaélicos descendientes del caudillo Mil Espaine. Es en cierto modo, lo más cercano a un mito de la creación que podemos encontrar en la mitología irlandesa.
Desgraciadamente no nos ha llegado ningún escrito que contuviese el mito primordial céltico, pero aún así, podemos reconstruirlo con ayuda de sus supervivencias actuales en el folklore de los pueblos de estirpe celta, sin olvidarnos tampoco de mitos paralelos de otras religiones indoeuropeas. Tanto en la mitología griega como en la germánica, la tierra estaba habitada de gigantes que fueron derrotados, bien por los hombres o bien por los dioses que regían actualmente (ases, olímpicos). En la mitología irlandesa, observamos cómo Irlanda estaba poblada inicialmente de Fomhóire, de gigantes primigenios, que fueron derrotados posteriormente por los Tuatha de Danann, por lo que podemos suponer que también existió un mito céltico de la creación en el cual los gigantes y otras razas sobrenaturales fueron expulsados a las profundidades tras la llegada de la humanidad.
Esta antigua cosmogonía consistente en la expulsión de los habitantes primigenios por los humanos se trasluce en los mitos asturianos de los moros. Así, se narra que los moros fueron expulsados de sus lugares de origen y encerrados en castros y cuevas tras la llegada de un rey, o de los cristianos, y aunque en algunas comarcas asturianas se les ha querido confundir con los musulmanes este mito es, sin duda, anterior. Según el etnólogo gallego Vicente Risco, mouro se relacionaría con el gaélico mór y el galés mawr (grande), con lo que esta palabra significaría nada menos que "gigante".
El Sol
El calendario celta es muy diferente al calendario juliano, y en cierto modo mucho más razonable. Aunque ambos son solares, las estaciones del calendario celta difieren sensiblemente del nuestro. Nosotros celebramos el comienzo del verano el día del solsticio, lo que parece en cierto modo ilógico, pues el solsticio debería situarse en el centro de la estación, y no al comienzo. Los indoeuropeos, dándose cuenta de esto, no situaron el inicio de las estaciones en los solsticios y los equinoccios, sino en el punto medio que se sitúa entre dos de estos fenómenos. Así, Samhain es equidistante del equinoccio de otoño y del solsticio de invierno, y Beltaine del equinoccio de primavera y del solsticio de verano. En esta página se os proporcionarán las fechas cada una de las ocho fiestas sagradas del calendario céltico.
Imbolc: Señala el fin del invierno y el comienzo de la primavera. Tiene lugar el 1 de Febrero y coincidía con el nacimiento de los primeros cabritos. Se ha cristianizado en la festividad de la Candelaria.
Beltaine: Es el inicio de la segunda parte del año celta, aquélla en la que predomina la luz y la vida. Se celebra el día 1 de Mayo y está dedicado al dios de la luz Bel o Belenos. En la noche del 31 de Abril al 1 de Mayo se hacían hogueras, con cuyo humo se realizaban ritos de sahumerio, es decir, de purificación de los animales, las personas y las cosas. Las hogueras serían trasladadas a la noche de San Juan en la mayor parte de Europa. No obstante, en algunas partes de Asturias Oriental se celebran h.ogueras alrededor de las cuales se baila una danza de origen celta: La Danza Prima. Otras supervivencias en Asturias de la fiesta de Beltaine son las reuniones que realizan las brujas la noche del 31 de Abril. En los pueblos germánicos se celebraba en esta misma fecha la noche de Santa Walpurgis, nombre que deriva de la diosa germana de la fertilidada Walburg. Así pues, parece que el calendario céltico es de origen indoeuropeo.
Solsticio de Verano: Coincide con la celebración de la Noche de San Juan (21-24 de Junio). Es la fecha más importante del calendario solar y santuarios tan antiguos como los de Stonehenge o Newgrange en las Islas Británicas tenían la capacidad de averiguar cuándo se produciría el solsticio. Los cristianos adaptarían esta fiesta con el nombre de "Día de San Juan Bautista". Esta noche, en toda Europa se encienden hogueras mágicas y en este sentido la fiesta es bastante similar a la asturiana.
Lughnasad: Se celebra el 1 de Agosto y es la fiesta que celebra el inicio de la cosecha, la cual se consagra al dios Lugh. Fue cristianizada en la fiesta de la Asunción. En los tres días anteriores a esta última festividad, se celebran las Rogativas, que son rituales en los que se ofrecen a Dios los frutos y el trabajo del hombre.
Hoy, tras más de 2000 años de vigencia del calendario juliano/gregoriano se ha perdido el antiguo calendario céltico, aunque no obstante quedan aún hoy supervivencias en el calendario tradicional asturiano. Y así, los vaqueiros de Alzada suben a las brañas en Mayo y descienden en Noviembre: Justo igual que sus antepasados.
Trinacria: Es éste el emblema de la Isla de Man, y consiste, como podéis ver en tres piernas unidas entre sí y dispuestas a modo de espiral. Es un símbolo solar, derivado probablemente del trisquel, símbolo, como ya vimos, del movimiento del Sol durante el día y durante el año...en resumen, de su elemento dinámico. Existe otro emblema similar en la isla de Sicilia, que data del siglo V antes de Cristo.
CRIATURAS DE LA NOCHE
Ankou, el carro de la muerte bretón
Ankou:
Personaje de la mitología bretona que va cada noche en su carro buscando a las almas moribundas por todo el territorio de su parroquia. Se le representa como un esqueleto vestido de negro y con sombrero de copa, y según la leyenda, es el alma de la última persona en morir en la parroquia. Llega a las casas de los pobres infelices y les arranca el alma del cuerpo con ayuda de su guadaña. Según mitólogos e historiadores, el Ankou es una supervivencia de un dios celta de la muerte.
La entrada del infierno
San Andrés de Teixido:
En la costa septentrional de Galicia existe una pequeña ermita consagrada a San Andrés y en la cual se conservan, según la leyenda, parte de sus huesos. Este santo estaba muy apesadumbrado por el hecho de que su tumba se encontrase en los confines de la tierra. Jesús le consoló entonces diciéndole: "No te preocupes, que tendrá que ir a visitarte todo el mundo, ya en vida, ya en muerte". Y efectivamente, aún hoy se dice "A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo", pues se piensa que los que no peregrinaron en vida lo tendrán que hacer tras la muerte en forma de serpiente o de lagartija, y por ello los peregrinos que se aproximan a la ermita tienen mucho cuidado en no pisar a ninguno de estos animales. Curiosamente, San Andrés de Teixido se sitúa en el Cabo Ortegal, un cabo donde según Tácito "cielos, mares y tierra se acaban", es decir, se trataba de el fin del mundo. Esto ha hecho pensar a autores como Constantino Cabal que para los habitantes prerromanos del NO de la Península este lugar fuese junto con Finisterre uno de los dos puntos de partida de las almas hacia las islas del Paraíso, y en este sentido la tradición maragata nos habla de la existencia una Peña de las Ánimas situada en el Mar de la Muerte, que es aquél que baña la costa septentrional de Galicia.
Río Limia: El río Limia es un afluente del río Sil, que nace en tierras de la provincia de Orense. En época prerromana se pensaba que este río era similar al Leteo de la mitología griega: Es decir, todo aquél que lo cruzase lo olvidaría todo, incluso su identidad. Por ello, cuando las legiones romanas iniciaron la conquista de Galicia, muchos soldados no se atrevieron a cruzar el río Limia y tuvo que ser el propio prefecto romano, Junio Décimo Bruto, el que cruzase en primer lugar el río para demostrar a sus hombres que no había nada que temer. Se pensó que esta leyenda pudo surgir por el hecho de que el río Limia tuviese efectivamente en la época prerromana el nombre de "Leteo", pero algunos folkloristas, como el mencionado Constantino Cabal han dado otra explicación alternativa que parece más acertada, y es que este río fuese, según las leyendas paganas, aquél en el cual las almas olvidaban su vida pasada y se aproximaban definitivamente al lugar donde habrían de partir hacia el paraíso.
El Camino de Santiago, ¿una antigua vía celta? La comarca de Padrón (donde se sitúa Santiago) ha estado marcada desde la antigüedad por un cierto halo mágico, pues allí se situaba el Monte Sacro, cuyo nombre nos indica que era una de las posibles entradas del infierno en la Galicia prerromana, y no deja de ser enigmático el hecho de que en Asturias se presente a la Vía Láctea como un camino de almas que se dirigen a Santiago. En el siglo IV algo cambiaría por completo la historia de Galicia y es la ejecución de Prisciliano, obispo de Ávila. Su doctrina, el priscilianismo, se mantendría viva en el Noroeste de España, y los obispos de esa zona seguirían considerando a su fundador un mártir durante largo tiempo. Según todos los indicios Prisciliano fue enterrado en lo que es hoy Santiago de Compostela y se piensa que la persona que está enterrada en la catedral de esa ciudad no es el Apóstol Santiago, sino el propio Prisciliano. En torno a su tumba se crearía, en opinión del profesor John Chadwick, una serie de peregrinaciones procedentes de toda la provincia de Gallaecia que serían el antecedente directo del futuro Camino de Santiago.
Ara Solis: En el cabo de Finisterre, el lugar más occidental de Galicia, se situaba la llamada Ara Solis (altar del Sol). Se pensaba que el fin del mundo se situaba en este cabo (finis terrae = fin de la tierra) y por ello los celtas de Galicia solían ir de peregrinación a Ara Solis para ver al Sol hundirse en el horizonte al atardecer y rendirle culto. Existen diversas leyendas acerca de este misterioso lugar, y así se dice que Ara Solis fue fundada por caldeos que viajaron hasta encontrar el fin del mundo y edificaron allí un altar al Sol; otra leyenda nos relata cómo Décimo Junio Bruto, el conquistador romano de Galicia, quedó horrorizado al ver en el horizonte cómo el Sol era tragado por el Océano.
A la peregrinación a Ara Solis se unió con posterioridad la peregrinación a la tumba de Prisciliano, con lo que se creó una ruta de peregrinaciones paganas que se extendía hasta la misma Asturias. El Rey Alfonso II de Asturias, al lograr identificar los restos encontrados en Compostela con los de Santiago el Apóstol logró un doble objetivo: Por un lado fortalecer la posición política del Reino de Asturias y por otro cristianizar esa antigua ruta pagana.
Landernau: En las frías noches de la Bretaña Occidental, se oye en las casas de los pescadores un repique de manos en la puerta. Tras unos minutos, este repique adquiere ritmo frenético, lo que obliga a los pescadores a salir. Éstos, en ese mismo instante, ya saben lo que tienen que hacer: Dirigirse a sus barcas, las cuales se llenan de muertos, y entonces partir remando hacia la antigua Britannia. Es éste un viaje que normalmente tarda unos diez días en hacerse, pero en estos casos la travesía dura una sola noche.
Tír na nÓg es una de las islas del Paraíso de la mitología irlandesa. Allí se refugiaron muchas hadas tras ser expulsadas de Irlanda por los gaélicos. Es una isla verde, en la cual siempre hacía sol y siempre había un ambiente de fiesta, amor y felicidad. En todas las épocas del año se podían coger frutos de los árboles. Otras islas del paraíso situadas más allá del Océano Occidental son Tír na mBeo, Neamh, Tír na mBan, Hy-Breasail, etc...
Avalón era la isla paradisíaca de las leyendas artúricas. Cuando el rey Arturo fue derrotado en la batalla de Camlann no murió sino que al igual que muchos otros héroes galeses fue trasladado hasta Avalón, una tierra verde y preciosa donde según Geoffrey de Monmouth "ni lluvia ni granizo ni nieve caían". Por todas partes crecían manzanos, árboles de la inmortalidad en la mitología celta, y los que allí iban a parar eran cuidados por el hada Morgana y otras ocho hechiceras que curaban las enfermedades.
Todas estas leyendas reflejan la visión del mundo de los celtas atlánticos, según la cual, los muertos se alojan en una isla que se sitúa más allá del Mar, en el Occidente. En la mitología asturiana, los cuélebres cuando se hacen viejos van a parar a la Mar Tapada, que la imaginación popular ha creído subterránea; y los mortales han de atravesar el Río Jordán antes de llegar al Paraíso: No son más que reminiscencias de la antigua creencia céltica de que las almas de los muertos han de atravesar una corriente de agua, bien un río, bien un mar, antes de alcanzar el descanso eterno.
Viajes al inframundo
¿Os acordáis del cuento del procurador? En él nuestro personaje desciende al infierno y al volver a la superficie se da cuenta de que ya han pasado cien años. Se trata, pues, de una de aquellas visiones del Más Allá, típicas de la mitología celta, en las cuales el tiempo se para y el protagonista al regresar al mundo de los vivos se da cuenta de que han pasado años, incluso siglos, desde su partida. Aquí os presentamos 6 historias diferentes: A diferencia de lo que sucede en la asturiana, en la gallega, la bretona, la escocesa y en las irlandesas el Otro Mundo se presenta en su forma paradisíaca.
Ero de Armenteira era un noble gallego del siglo XII, el cual una noche tuvo un sueño en el que la Virgen les decía tanto a él como a su mujer que fundasen un monasterio, para que así tuviesen descendencia espiritual, más importante que la descendencia terrenal (ellos no tenían hijos). Así que Ero decidió transformar uno de sus palacios en monasterio y se convirtió en su abad. Durante su estancia en el monasterio él se preguntaba a menudo sobre cómo sería el Paraíso y le rogaba a la Virgen que le dejara verlo. Así pues, un día, paseando por los bosques cercanos al monasterio Ero quedó cautivado por el cantar de un pajarillo y se sentó bajo un árbol para contemplarlo. En este estado pasó 300 años y al regresar al monasterio preguntó por los monjes y nadie pudo contestarle; entendió lo ocurrido y falleció en ese instante a los pies de los nuevos monjes del monasterio.
El viaje de Bran: Érase una vez un príncipe irlandés llamado Bran mac Febal, el cual un día escuchó una música que lo adormeció y al despertar encontró una rama plateada de la cual colgaban manzanas. La llevó a palacio, la enseñó a los nobles y en ese momento se acercó una bella princesa que comenzó a cantar los bienes de Emhain, la tierra de la promisión. Así pues, el día siguiente Bran y 29 hombres zarparon hacia Occidente en busca de tal lugar.
Llegaron en primer lugar a la Isla de las Delicias, en la cual la gente reía y se comportaba como si estuviese ebria...uno de los hombres se bajó a la isla y tras pisarla comenzó a comportarse de la misma forma y Bran no tuvo más remedio que abandonarlo.
Llegaron finalmente a Tír na mBan, la Tierra de las Mujeres, donde hay alimentos abundantes y una mujer para cada hombre, y allí estuvieron lo que les pareció un año. Al fin, uno de los hombres tuvo nostalgia y convenció a Bran para visitar Irlanda. Bran y sus hombres partieron de nuevo hacia Irlanda, pero antes de zarpar la reina de Tír na mBan les advirtió que no pisaran tierra firme. Pero tras llegar a Irlanda el hombre que había convencido a Bran para volver saltó a tierra y quedó convertido en polvo, pues había pasado un siglo. La expedición de Bran partió de nuevo hacia alta mar y no se le volvió a ver jamás.
Oisín: Un día, vigilando la costa cercana a Kerry, el héroe irlandés Fionn y sus soldados, los Fianna, vieron salir del mar a una bellísima mujer de cabellos dorados. Ella se detuvo frente a Fionn y le contó que estaba enamorada de un hombre de Irlanda y quería casarse con él y llevárselo a Tír na nÓg, la tierra de la eterna juventud...y en ese momento miró y sonrió a Oisín, el hijo de Fionn. Oisín se montó entonces en el corcel blanco de la bella Niamh y partieron ambos a Tír na nÓg. Allí fueron recibidos calurosamente por Manannán mac Lir, señor de aquellas tierras y padre de Niamh y parecía que esta historia iba a tener un final feliz...Pero Oisín añoraba a Irlanda, a su padre y a sus compañeros y le pidió a su esposa que le diese el corcel blanco con el que poder visitar su tierra natal. Ella le rogó encarecidamente que no se marchase pero al final accedió con la condición de que permaneciese constantemente montado en el caballo y no tocase el suelo. Y así Oisín marchó de vuelta a su patria a través del Océano...
Al llegar a Irlanda Oisín notó que todos los lugares que su padre y sus compañeros frecuentaban estaban ahora deshabitados; y no veía a ninguno de los Fianna por ninguna parte, únicamente a hombres normales y corrientes...¿Qué había sucedido con ellos? Preguntó entonces a los hombres del lugar y ellos le dijeron: "¿Los Fianna? ¿Fionn mac Cumhail? Nunca hubo nadie llamado así, antiguamente se solían contar historias acerca de los Fianna, una raza de gigantes que se comían a la gente, pero ya nadie las cuenta".
Oisín se dio cuenta de que habían pasado 300 años desde su partida, mientras que él había pensado que habían sido únicamente 3. Le contó a los hombres la verdadera historia de los Fianna y tras ello pensó en regresar de nuevo a Tír na nÓg, pero antes de partir un hombre le dijo que probase la historia de los Fianna levantando una gran roca con una sola mano. Oisín lo hizo, pero mientras levantaba la roca, se desprendió la silla de montar cayendo él al suelo...y en ese momento los 300 años que habían pasado cayeron sobre él y se convirtió en un anciano.
Los monjes de Bretaña: Se cuenta en esta tierra que una vez, hace ya bastante tiempo atrás, los monjes de un monasterio partieron rumbo al paraíso, en el confín del océano, y llegaron a una ciudad de murallas de cristal, donde el aire era fragante. Ciervos de plata y caballos de oro bajaron a recibirlos y los condujeron a un árbol en cuyas ramas había más pájaros que hojas. Un día entero pasaron en el paraíso. De vuelta en Bretaña, los monjes buscaron en vano la iglesia en que antes habían servido, pero sólo hallaron un nuevo obispo, un nuevo pueblo y una nueva congregación. Ya no conocían los lugares, ni los hombres, ni el lenguaje. Derramando lágrimas se contaban unos a otros sus cuitas, pues ya no tenían patria ni gente conocida.
El rey Herla: Herla era un rey de la Britania céltica, anterior a la invasión sajona, que se encontró una vez a un enano sentado en un macho cabrío que al parecer se trataba de otro rey. Éste le comunicó a Herla que se le iba a casar con la hija del rey de Francia, y que habían previsto ya una embajada especial para ello. Posteriormente sellaron una alianza, quedando en que el enano acudiría al matrimonio de Herla y que a su vez éste acudiría al matrimonio de aquél un año después. Y llegó el día señalado y Herla casó con la heredera del rey de Francia. En el banquete se presentó el rey con una corte de enanos que se encargaron de servir a todos los invitados, sin necesidad de que Herla gastase nada de lo almacenado en su despensa. Al año siguiente se casó el rey enano y Herla fue invitado a su banquete, dirigiéndose entonces al castillo del primero. Tras la boda del enano, éste condujo de nuevo a Herla a su reino, pero todo había cambiado allí. En primer lugar, el desdichado rey intentó hablar con un anciano pastor con el que no se podía entender, pues él era sajón y el rey britón. Finalmente, el pastor le contó una vieja leyenda en la cual un antiguo rey llamado Herla había sido visto entrar en un desfiladero de la mano de un enano para nunca más salir. El Rey se dio cuenta que habían transcurrido siglos desde su partida y que los sajones llevaban gobernando el lugar desde hace 200 años, tras haber expulsado a los britones.
Viaje al país de las hadas: Según la tradición escocesa, dos hombres que habían retornado del país de las hadas un domingo fueron a la iglesia; tan pronto como las escrituras fueron leídas, retornaron al polvo.
Si os ha interesado este tema os recomiendo que visitéis la página de los Immrama de Omán Karamán, pues de ella he extraído las tres últimas historias y considero que en ella se profundiza bastante en el pensamiento celta.
La Cacería Salvaje
A menudo oímos historias acerca de personas que prevén acontecimientos futuros como accidentes aeronáuticos. Estas capacidades para conocer el porvenir son denominadas por algunos investigadores como "poderes precognoscitivos", es decir, relacionados con el conocimiento o la visión de acontecimientos que aún no han sucedido. Pues bien, según algunas teorías, los mitos del güercu, del carru de la muerte, o de la güestia no son más que figuras arquetípicas del folklore tradicional en las cuales se proyectan estas facultades precognoscitivas, lo cual parece ser avalado en cierta medida por el hecho de que el güercu o la güestia sólo son vistos por determinadas personas, mientras que son invisibles para las demás. Todo lo dicho son teorías, que no están totalmente demostradas, pero de las cuales hemos creído oportuno dejar constancia aquí.
Entrando en el tema de la güestia asturiana parece que ésta se inspira en la figura pagana de la Cacería Salvaje. Por toda Europa aparecen mitos que tienen el mismo esquema: El de un personaje maldito que guía una procesión compuesta de difuntos o de animales diabólicos. Todos los folkloristas han coincidido que la güestia es una cristianización de esas leyendas.
La Santa Compaña: Mito idéntico a la güestia asturiana. Se trata de una procesión de almas en pena, que llevan cirios y que está dirigida por un vivo que lleva una cruz y un caldero de agua bendita. Se encarga de comunicar la muerte a determinadas personas. Para hacerse una idea bastante precisa del mito de la Santa Compaña y de sus significaciones psicológicas recomiendo el libro del antropólogo gallego Carmelo Lisón Tolosana La Santa Compaña: Fantasías reales, realidades fantásticas.
La procesión de Wotan: En las frías noches de Invierno del Norte de Europa, cuando llueve intensamente y el viento arrecia, se piensa que el jefe supremo de los dioses de la mitología germánica, Odín (Wotan), ha salido a cabalgar por los cielos acompañado de almas desdichadas que al acabar la noche volverán al infierno.
La cacería del rey Herla: Tras su desdichada aventura, se cuenta que el rey Herla no murió, sino que cada noche cabalga por los cielos con un séquito diabólico por encima de los campos de las Midlands de Inglaterra.
Annwn: Es el reino de los muertos de la mitología galesa. No es un lugar de eterna lamentación y dolor, como en la tradición cristiana, sino simplemente el lugar al cual todos irán a parar, en resumidas cuentas, el Otro Mundo. Al norte existen montañas, en las cuales nacen 4 ríos que desembocan cerca de su capital Caerfeddwidd, situada en el suroeste. Desde este sitio infernal sale cada noche Gwyn ap Nudd, señor de los muertos, para liderar la Cacería Salvaje, compuesta por almas y perros diabólicos. Tal vez no sea mala idea recordar ahora las palabras que a un estornín (un pájaro) dedicaba el príncipe de los bablistas asturianos, Antón de Marirreguera: "¿Serás acaso, en estornín tornado l’alma d’un aforcado, o la güestia que vien del otro mundo, y sal de los llamales del profundo?"
Eiztari-Beltza (el Cazador Negro): El antropólogo vasco Julio Caro Baroja describe a este ser como un jinete que en las noches de vendaval, cuando los robles y castaños seculares gimen de modo amenazador, pasa veloz con su jauría persiguiendo a una liebre que nunca alcanza. Según Fernando Sánchez-Dragó, esta figura se cristianizaría durante la Alta Edad Media en las tierras de los vascos del Sur (la Rioja), dando lugar a la figura de Santiago Matamoros, el santo de la Reconquista.
Comte Arnau: En el Pirineo catalán, se cuentan historias acerca del misterioso Comte (conde) Arnau, el cual es perseguido por su jauría, que aúlla durante toda una eternidad. En las Islas Baleares, colonizadas en la Edad Media por catalanes, existe una leyenda similar, la del Comte Mal. Parece que todas estas historias relativas al Comte Arnau proceden de Occitania (Sur de Francia), dada la similitud entre el catalán Arnau y el occitano Arnaul.
Vemos como el tema de la Cacería Salvaje está presente tanto en la mitología céltica como en la germánica, por lo que parece tener raíz indoeuropea: En la primitiva mitología céltica, la procesión era dirigida por Vindos (del cual es descendiente el galés Gwyn ap Nudd), mientras que en la germánica la dirección corría a cargo de Wotan. Es bastante claro el parecido entre las raíces de los nombres de los dos dioses (w-n-d). Como curiosidad señalaremos que el dios Vindonius está presente en la toponimia asturiana.
Samhain/Samanos
Samhain
era el comienzo del año celta, en el que se abrían las puertas del inframundo y no existían fronteras entre el mundo de los muertos y el de los vivos, por lo que ese día era totalmente propicio para la aparición de fantasmas y otras criaturas de la noche. Tras la cristianización se convertiría en el Día de Todos los Santos, el día en que las personas iban a los cementerios a honrar a sus difuntos. Pero poco quedó entonces de la antigua noche céltica de Samhain: